Tradición de Siglos.

La Corporación  Bíblica de los Ataos hunde sus raíces en la más antigua historia de la Semana Santa de Puente Genil. Afortunadamente tenemos para su estudio los libros de Actas de la  Cofradía de Jesús Nazareno, que nos dan información muy interesante del desarrollo de la procesión de nuestro bendito Patrón Jesús Nazareno. La mayoría de los pontanenses amantes de nuestra singular Semana Santa conocen que el antecedente de nuestras Corporaciones  se encuentra en la Cofradía de Jesús Nazareno, la más importante de la Villa y la que organizaba toda la procesión del Viernes Santo, costeando la Cofradía todos los gastos que conllevaba esta.

La primera referencia a los ladrones, Dimas y Gestas la encontramos en el año 1662, año en el que se hace referencia a la  tela amarilla que se trae de Estepa para los mismos. Posteriormente otro apunte este del año 1670 los vuelve a mencionar junto con las otras figuras que participaban en la procesión. Estos inventarios del siglo XVII nos permiten conocer  el  origen de muchas de las corporaciones de Puente Genil, aparecen mencionados Evangelistas, Apóstoles, Símbolos de la Religión, Ángeles, Sibilas, Judíos etc.. todo un mundo hebraico que desfilaba en el día grande de la Semana Santa, El Viernes Santo para dar mayor realce y lucidez a la procesión y dentro del abigarrado estilo de vida barroco colorista y profundamente religioso a la par que analfabeto y que a través de estas representaciones figuradas conocía los personajes que aparecían en los textos sagrados.

Otro inventario posterior  realizado  el 28 de Noviembre del año 1719, también nombra a los  ladrones en los siguientes apuntes del mismo:

2.-Camisetas y dos zaragueles de lienzo amarillo de los ladrones.

Una maza, un aspa y dos cruces de los ladrones.

2.-Túnicas de lino amarillo para los ladrones.

7.- Rostros que sirven de Longino, su criado y ladrones.

Estos ladrones son los antecedentes de la Corporación de los Ataos, con lo que podemos afirmar que se mantuvieron en el tiempo que las figuras eran sacadas  a la calle por la propia Cofradía. Durante el siglo XVIII son más parcas las actas en este asunto pero  al menos hasta el último tercio se mantendrán igual saliendo las figuras acompañando a Jesús Nazareno y sirviéndose posteriormente un refrigerio en la hospedería de Jesús, la actual casa Parroquial consistente  en bacalao, vino y empanadas además de verduras a todos los que participaban en la procesión.

Del año 1780, la información nos la facilita una denuncia anónima en una carta que se encuentra en el Archivo del Obispado de Córdoba en la que se hace referencia a las figuras que desfilaban  en ese año y que las procesiones debían finalizar con la puesta de sol, ya que tenían lugar muchas ofensas a Dios. La relación es la que sigue.

50 hombres vestidos con tunicelas y mantillas de varios colores con franjas de oro y plata y con rostrillos cubiertas las caras y en lugar de cabelleras cerros de cáñamo con rótulos en la frente dando a entender representan a los profetas.
   También salen otros doce representando a los apóstoles y otros cuatro a los evangelistas y todos con la misma vestimenta.
   Salen también una porción vestidos de soldados cubiertas las caras con viseras y en ellos uno con insignia de capitán.
  Salen también otra porción vestidos con batas de colores, cubiertas las caras con rostrillos de figuras deformes que representan  sayones.
  Salen también porción de muchachos vestidos con mantos y sayas negras con tocas que dicen representan a las viudas.
   Salen los nazarenos con túnica y capillo cubiertas  las caras y lo mismo los macuquinos que llaman discípulos y muchos muchachos vestidos con ropas cortas que representan ángeles y otros representando a Adán y Eva y otros dos ladrones y otros a la Justicia y  a la Misericordia.
  Salen también otro representando a el profeta Abrahán y un carnero con muchas moñas.

Con las Decretales de los Obispos Ilustrados sobre todo de Trevilla, se intenta suprimir estas manifestaciones de religiosidad popular siempre se encontraran con la oposición popular como lo manifiestan las cartas del Vicario Francisco de Palma Perellón al Obispo de Córdoba en el año 1819, en las que indica entre otras cosas que esta gente ( refiriéndose  a los pontanenses ) esta muy engendrada en su independencia y que tienen las tres negativas de costumbre a cualquier cambio relativo a Cofradías y procesiones ( Siempre se ha hecho así, Nunca ha dejado de hacerse, Es costumbre inmemorial y antiquísima).

La tradición se debió de mantener  a lo largo del siglo XIX, puesto que los Apuntes Históricos de Pérez de Siles y Aguilar y Cano obra editada en el año 1874 , nos hablan de las procesiones y figuras que las acompañaban, remitiéndonos a años anteriores a la publicación. Los años que nos ofrecen menos datos son los referidos a la muerte de Fernando VII, a partir de 1833, con las nuevas ideas que van surgiendo con el Liberalismo.

A partir de 1870 comienzan poco a poco las Corporaciones a iniciar su propia andadura, separados ya y totalmente independientes de la Cofradía de Jesús Nazareno.

En todas las publicaciones que se realizan tanto en el último tercio del siglo XIX como en las primeras décadas del  XX aparece esta Corporación. La publicación monográfica más antigua es del año 1899 , pero hace referencia a la de Pérez de Siles y Aguilar y Cano mencionada antes. Miguel Eroles,  Miguel Romero, El Aviso son algunas de las publicaciones que se ocuparon de la Semana Santa de las primeras décadas del siglo XX y en todas ellas se hace referencia a la Corporación que nos ocupa.